Había oído hablar mucho de Juego de Tronos, sobre todo desde que se empezó a emitir la serie. Firme en mi absurdo principio de no ver serie ni película antes de leer el libro correspondiente, me ahogué las ganas de verla. Después de un tiempo, y gracias a un enano elfo amigo, el primer libro de la saga Canción de hielo y fuego cayó en mis manos.

Esta es la historia de mi primer encuentro con la tierra fantástica de George.R.R Martin.

Cuando se juega al juego de tronos, sólo se puede ganar o morir”.

La razón principal por la que comencé Canción de hielo y fuego es porque no hacía más que oír comparaciones con El Señor de los Anillos y, si uno quiere defender a capa y espada que Tolkien es único, habrá por lo menos de leer a su competencia moderna. No he necesitado más que un libro para afirmar mi idea preconcebida: Martin no es Tolkien. Y no porque Martin no sea bueno, ojo. Es sencillamente que cada uno tiene una manera diferente de enfocar la literatura fantástica y, por añadidura, cada uno tiene -o ha tenido- una manera diferente de entender la vida. Y yo sencillamente prefiero la forma de ver la vida que deja entrever en su obra Tolkien. No es esta una entrada dedicada a comparar a ambos autores, pero quería dejar esta idea clara desde el principio.

Ilustración de Guillem Hernández Pongiluppi.

Juego de Tronos no es una novela fantástica al uso, entra más dentro de la «fantasía realista». Con esto quiero decir que la historia es completamente verosímil, la trama se construye sobre todo a base de diálogos y las descripciones son importantes pero no decisivas. El estilo de Martin tiene mucho que ver con esto, sobre todo por la forma en la que plantea el libro, como novela río. Así, cada capítulo está escrito desde la perspectiva de un personaje principal y, por tanto, está adaptado al punto de vista de éste, como si el autor de la historia fuera la mente del propio personaje. No hay un solo objetivo, no hay un solo protagonista. Esta es la clave narrativa de Juego de Tronos y lo que hace de ella una novela muy adictiva.

Invernalia, gobernada por la casa Stark

Por lo demás, Martin introduce un nuevo mundo con todo lo que lo rodea: nuevas tierras (hay dos mapas en el libro que deberemos consultar a menudo), criaturas fantásticas que permanecen en el imaginario popular como leyendas, intrigas políticas en la corte, historias de amor, traiciones… Tranquilo, no revelaré ningún dato relativo a los personajes por si aún no lo has leído.

La historia de los Siete Reinos se nos va presentando a lo largo de este tomo como ya conocida por todos -al fin y al cabo los personajes de este mundo ya la conocen-, por lo que deberemos armarnos de paciencia y no despistarnos para ir poco a poco entendiendo todo el conjunto. Pero no te preocupes, al final se acaba teniendo una idea bastante aproximada de lo que pasa, y de lo que pasó. Y te puedo asegurar que es una historia que te absorbe desde el minuto uno.

En cuanto al marco metaliterario, es cierto que Martin no cae en el error moderno de presentar un libro sin trasfondo, sin mensaje. Pero su mensaje, o eso me ha parecido a mí, viene a ser que todo está mal hecho, que no hay esperanza para el hombre porque siempre acabará inclinándose hacia el mal. O aún peor, que el mal no existe y no hay diferencia entre actuar bien o actuar mal. [AVISO de medio-SPOILER] Que el único personaje narrador de la trama que muere sea uno de los pocos que actúan siguiendo unos valores más o menos honorables me parece un rasgo muy significativo. Más si cabe cuando este mismo personaje, pese a presentarse como modelo de conducta del bien, tiene un hijo bastardo. [CIERRE de SPOILER] Y no es que los buenos no puedan tener sombras, sino que parece que para Martin estas sombras siempre acaban devorándolo. Eso por no mencionar la manía que tiene el autor de ir matando a sus personajes. Esta es mi impresión: Juego de Tronos es bastante pesimista y, por extensión, bastante relativista. Quizás el siguiente libro me borre esta idea.

En fin, pese a esto el libro me ha encantado. Martin logra trazar con habilidad el inicio de una espectacular saga que está a la espera de la publicación de su quinto libro en español -el autor tiene previstos siete-. Una saga que espero completar hasta el final.

Ah, y por si no lo sabías…

«Se acerca el invierno»

¿Verdad que es aplicable a los tiempos que corren? ¡Hasta la próxima!

 

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