Llevaba mucho tiempo detrás de El juego de Ender de Orson Scott Card, sobre todo después de todo lo que mi amigo Diego (@fakequark) me había dado el peñazo hablado de él. Desgraciadamente, mis recursos monetarios son más bien escasos, de modo que lo grabé en mi memoria hasta que por algún giro del destino cayera en mis manos. Lo encontré al fin en la biblioteca de la ETSIA (lo que viene siendo Aeroespaciales), y a juzgar por la temática de la novela más famosa de la ciencia ficción moderna no me extraña para nada haberlo encontrado allí.

El argumento de la novela gira en torno a -como no podía ser de otra manera- el personaje de Ender Wiggins, el tercer hijo de una familia en una Tierra que ha limitado a dos el número de descendientes. Su nacimiento se permite por la acuciante necesidad que tiene la humanidad de un genio militar, ya que la Tierra se ve amenazada por los Insectores, una especie extraterrestre cuyos seres se comunican por telepatía. De modo que a los seis años el joven Ender es apartado de su casa y reclutado por la Escuela de Batalla, una estación espacial donde los niños superdotados se preparan para la inminente guerra… Y hasta ahí te puedo contar, que me emociono y te spoileo el libro entero.


Antes de entrar un poco más en profundidad tengo que decirte que El juego de Ender es un libro que recomiendo encarecidamente. Hacía tiempo que no me enganchaba tanto un libro. De hecho, me he tenido que restringir el tiempo que le dedicaba porque empezaba a descuidar otros deberes más urgentes. Resumiendo: El juego de Ender es uno de esos libros que te da pena que se acaben. Y no hay más.

[A partir de aquí hay algún spoiler pequeñito]

Bueno, sí hay más. Durante las casi cuatrocientas páginas que tiene asistimos a la evolución que da Ender en todos los sentidos. Es cierto que Ender es un niño de seis años que poco a poco va creciendo y madurando, pero esto no quita que la historia de la novela sea adulta. Asistimos a la relación que tiene Ender con el mundo, al temor que le inspira su hermano Peter y que le acompañará toda su vida aun estando a cientos de kilómetros de él, al amor reverencial que siente por su hermana Valentine y que le salvará en más de una ocasión de caer en la desesperación… Conocemos de primera mano sus sufrimientos por ser mejor que los demás, por no poder fiarse de nadie, por ser el blanco de las envidias de sus compañeros, por estar llamado a ser el salvador del mundo…

Dibujo de Ender en la Escuela de Batalla
El tema de los juegos en la Escuela de Batalla es de lo mejor del libro

En este sentido es imposible no identificarse con Ender y empatizar con él. En cierto modo a todos nos gustaría tener su éxito, pero quizás no estemos dispuestos a pagar su precio. No es una papeleta fácil la que se encuentra nuestro amigo durante toda la trama, más si cabe si llegamos a ser conscientes de que Ender es sólo un niño. Un niño al que se le obliga a crecer demasiado rápido porque es necesario. Se plantea aquí un dilema moral para los encargados de llevar la educación de Ender (para el coronel Graff sobre todo), ¿hasta qué punto es lícito maltratar a un niño si con ello existe la posibilidad de salvar a la humanidad? Y digo maltratar porque los profesores de la Escuela de Batalla sólo tratan de poner todos los impedimentos posibles a Ender con el objetivo de que esté preparado para cualquier eventualidad y no pueda confiar en nadie más que en sí mismo.

Hay unas cuantas cuestiones más de carácter moral y filosófico que subyacen en toda la novela, pero no me voy a detener más ahí. Si has leído el libro y te apetece puedes iniciar un debate en los comentarios (ya ves, no sé qué hacer para que comentes).

Acabaré esta breve y entretenida reseña comentando un par de detalles que me han llamado la atención. El juego de Ender se escribió en 1985. Pues bien, en varias partes de la historia aparece una especie de red que hoy vendría a ser un anticipo de lo que son Facebook o Twitter. Otro detalle: las prácticas de la Escuela de Batalla se realizan en un simulador que bien podría equivaler a videojuegos como Call of Duty o en una versión más espacial, a Starcraft.

Para terminar sólo decirte que la película está prevista que salga a cartelera durante este 2013. Date prisa y léete el libro antes, que ya sabes que no hay comparación entre un libro y su película. Es mi consejo de Tercero.

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