En la imagen se muestra un fragmento de la fachada de la Mezquita-Catedral de Córdoba, concretamente, la fachada este. Sobre la antigua basílica visigoda de san Vicente fue construida por Abderramán I la Mezquita Aljama fundacional (786-788), siendo ampliada a lo largo de los siguientes siglos en diversas ocasiones hasta la conquista de la ciudad por Fernando III (1236), momento en el cual se consagra al culto católico. Con el dominio cristiano se sucederían varias modificaciones arquitectónicas como la construcción de la Capilla Real, la inclusión de una nave gótica o la reedificación de la Torre campanario por su mal estado de conservación. Estamos, por tanto, ante un edificio religioso que ha evolucionado de forma notoria, resumiendo como pocos la complejidad del desarrollo histórico de los pueblos de la península ibérica y la identidad que hoy (nos) es propia a los españoles.

Sobre un fondo de decoración de lacería y ataurique podemos ver un
conjunto de arcos de herradura entrecruzados ciegos. Su función es de
descarga, ya que están insertados en un muro. Como se observa en la imagen, estos arcos se sostienen sobre unas columnillas de fuste liso, adosadas al muro. Los arcos de herradura son característicos del arte islámico, si bien su origen está muy posiblemente en los antiguos habitantes prerromanos de la península ibérica, de quienes pasó, a través de los romanos, al arte visigodo (siglo VII), el cual le dio su primer impulso importante. Al contrario de lo que ocurre en el interior del edificio, los arcos de herradura de la imagen no poseen función sustentante. Sus dovelas centrales alternan decoración de ladrillo con la de ataurique con motivos vegetales; todo el conjunto está enmarcado por un alfil también decorado con ataurique.

Por su parte, el interior de las columnas alterna la decoración de lacería, con motivos geométricos en blanco y rojo, con la de ataurique, que presenta un florón en su centro. Podemos decir que este tipo de ornamentación es
mimética y compleja
; por un lado, todo el conjunto imita las formas de la
arquitectura y por otro, presenta un ritmo repetitivo, típico del arte islámico.

A lo largo de la historia se ha tendido a ocultar los materiales y los métodos
de construcción mediante distintos revestimientos, como puede verse bien en la imagen. El arte islámico se caracteriza por el uso del ladrillo, algo que puede notarse en el recubrimiento de las paredes, realizado mediante yeserías en el ataurique y azulejería en la lacería.

Espero que hayas aprendido un poco más sobre el arte hispanomusulmán, los arcos de herradura y las lacerías y atauriques. Con lo visto, la próxima vez que rodees la Mezquita-Catedral de Córdoba podrás identificar estos elementos e impresionar a tus acompañantes 🙂