Introducción

Si alguna vez has conversado sobre la existencia de Dios seguramente habrás oído hablar del Monstruo de Espagueti Volador o de la Tetera de Russell, dos argumentos ateos muy parecidos que tratan de demostrar que la creencia en Dios es absurda y completamente irracional. No por nada el argumento del Monstruo de Espagueti Volador ha sido llevado al extremo de fundar una religión parodia, el pastafarismo, que está incluso reconocida legalmente en algunos países y que, en el panorama humorístico español, goza de una cierta simpatía:

¿Las personas religiosas no se dan cuenta de lo raro que es moverse por la fe teniendo un cerebro? (David Broncano aka Albert Einstein)

Es posible que, como ateo, agnóstico o simplemente escéptico, hayas esgrimido alguno de estos argumentos o, como en el vídeo, te hayas llegado a creer que la existencia de Dios está en el mismo plano argumental que el pastafarismo. También es posible que, por el contrario, alguna vez hayas tratado de rebatir este tipo de argumentos y te hayas encontrado incapaz de hacerlo de una forma precisa.

Sea como fuere, en este post trataremos de elaborar una respuesta a estos dos argumentos.

Desarrollo

Comencemos mostrando ambos argumentos tal y como se plantean, empezando por el «Monstruo de Espagueti Volador».

Recordemos que hay múltiples teorías del Diseño Inteligente. Yo y muchos otros alrededor del mundo somos de la fuerte creencia de que el universo fue creado por un Monstruo de Espagueti Volador. Fue Él quien creó todo lo que vemos y todo lo que sentimos. […] Quizá ayude el contarles un poco más sobre nuestras creencias. Tenemos pruebas de que un Monstruo de Espagueti Volador creó el universo. Ninguno de nosotros, por supuesto, estaba allí para verlo, pero tenemos cosas escritas sobre el mismo. Tenemos varios volúmenes extensos explicando todos los detalles de Su poder… Él es, por supuesto, invisible y puede atravesar la materia normal con facilidad… He incluido un dibujo artístico de Él creando una montaña, árboles, y un enano. Como muestra el dibujo, el monstruo está compuesto por dos albóndigas grandes, rodeado por una masa de espagueti cubierto con dos globos oculares. Es evidente que el Monstruo de Espagueti Volador está supuesto a ser un objeto finito, físico que por alguna razón inexplicable, no es perceptible a nuestros sentidos.

Bobby Henderson, fundador de la iglesia del Monstruo de Espagueti Volador
  • Monstruo Espagueti Volador creando una montaña, árboles, y un enano. El monstruo está compuesto por dos albóndigas grandes, rodeado por una masa de espagueti cubierto con dos globos oculares.
  • Pintura de la "Creación de Adán" de Miguel Ángel en la que se sustituye a Dios por el Monstruo de Espagueti Volador

El otro argumento es el llamado «La tetera de Russell», escrito por Bertrand Russell en 1952. En él, pretende ilustrar con un ejemplo cómo la idea de Dios es similar a la idea de una tetera casi invisible en el espacio.

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es tan pequeña que no puede ser vista ni por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo ilustrado, o a la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell (commissioned-but not published-by Illustrated Magazine in 1952)

Siendo el argumento de Russell bastante más serio tanto en su contenido como en su propósito, vamos a empezar por él dividiendo su refutación en varias partes. Al compartir algunas ideas de fondo con el pastafarismo, con un poco de fortuna responderemos también de una sola vez a sus argumentos.

1) Al hecho de que nadie podría refutar su aseveración

Russell comienza su argumentación señalando que si él afirmase que ese objeto invisible y minúsculo, la tetera de porcelana, existe, nadie podría refutar su aseveración. Muy posiblemente, lo que pretende decir, es que los creyentes afirman a Dios y los ateos no pueden refutarlo, luego Dios existe. Sin embargo, el argumento teísta no depende del hecho de que la existencia de Dios no pueda ser refutada, pues si así fuera sería un argumento inválido por ser un argumento falaz.

Es decir, el argumento cae en la falacia ad ignorantiam o llamada a la ignorancia, en la que se intenta dar por hecha la veracidad de una idea por el simple hecho de que no se puede demostrar que es falsa. Si yo creo en A, y no puedes refutarme, A existe. Este argumento suele ser resumido como:

1) «La ausencia de la prueba no implica la prueba de la ausencia». Esto aplicaría cuando alguien dijera: «No puedes probar que la tetera existe, luego no existe».

2) «La ausencia de la refutación no implica la refutación de la ausencia». Esto aplicaría si alguien dijera: «No puedes probar que la tetera no existe, por tanto existe». O «no puedes probar que el Monstruo de Espagueti Volador no existe, luego existe».

Los dos casos son falaces y no constituyen argumentos válidos para apoyar la creencia en algo, ni en Dios, ni en la tetera invisible, ni en el Monstruo de Espagueti Volador, ni siquiera en una gran mosca creadora del universo.

Por tanto, la primera parte del argumento de la tetera de Russell, que parece potente por la incapacidad de demostrar la inexistencia de la tetera (o del Monstruo de Espagueti volador), en realidad es un argumento inválido. Queda pues, desmontada la primera parte del argumento por constituir una falacia.

2) Al hecho de que si fuera solamente él quien lo afirmara dirían que dice tonterías

Es posible que lo llamasen tonto, porque sabemos bien que tonto es quien dice (o hace) tonterías. Bromas a un lado, es extremadamente irracional que una tetera (objeto de creación humana) se encuentre en algún lugar del espacio orbitando elípticamente siendo totalmente invisible. Pero asumiendo una posición escéptica, lo mínimo que se le podría pedir a quien lo sostuviera es mostrar algún tipo de argumento que afirme la racionalidad de su aseveración.

Por ejemplo, el creyente no cree en Dios simplemente por puro sentimentalismo (ej: a Dios se le siente pero no se le ve) o por un auto-convencimiento (ej: todo me indica que Dios no existe pero prefiero creer que sí porque da un sentido a mi existencia). Aunque haya creyentes que puedan decir cosas parecidas, el fundamento de la creencia en Dios tiene una base mucho más sólida respaldada por siglos de filosofía, metafísica, teología e incluso ciencia (especialmente a nivel estadístico), que hace racional el creer en un ser eterno, subsistente, incausado, omnisciente, omnipotente, etc. No son evidencias sino muestras de la racionalidad de su existencia, pues fe y razón son complementarias. [Para ahondar en los argumentos teístas una buena primera aproximación es el libro ya comentado en el blog: «¿Dios existe? El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer».]

Por lo tanto, si nuestro amigo Russell afirmara la existencia de la tetera (o el pastafarismo del Monstruo de Espagueti volador) debería dar algunos argumentos consistentes que nos permitieran plantearnos la existencia de la tetera invisible interplanetaria. De lo contrario, no nos quedará más remedio que llamarle tonto con cariño o tomar una postura escéptica. Queda pues, desmontada la segunda parte del argumento por falta de coherencia interna, pues Russell no explica por qué cree en la tetera.

3) Al hecho de que si lo afirmara un gran número de personas, se enseñara en la escuela y en las iglesias, y alguien lo negara, el que lo niega es un excéntrico

Russell parece querer demostrar que el ser humano es capaz de elaborar un sistema de creencias basadas en la existencia de algo irracional que, si estuviera apoyado por libros antiguos, la predicación y la educación en las escuelas, sería capaz de persistir en el tiempo tachando a los escépticos de tontos e ignorantes.

Efectivamente, aunque el ser humano es capaz de todo eso, no hay razón alguna para creer en su tetera y, por tanto, motivo racional para explicarla en las escuelas. Se aplica pues la misma lógica que seguimos en el punto anterior, si no existen razones lógicas para creer en la existencia de algo, entonces no puede tenerse en cuenta como válido aunque un colectivo gigantesco lo afirmara y se enseñara en las escuelas o se predicara en las iglesias.

El pastafarismo, por ejemplo, es una parodia, pues nadie en su sano juicio aceptaría que la deidad que lo gobierna todo es un monstruo de espagueti volador, por muchos libros sagrados que hablen sobre él o por mucha gente que siga sus enseñanzas. Lo mismo aplica para la tetera invisible.

El objetivo de los dos argumentos, por tanto, es simplemente poner en el mismo plano la creencia en Dios con la creencia en un Monstruo de Espagueti Volador o en una tetera invisible interplanetaria. Sin embargo, esto es evidentemente falso. La existencia de Dios no se limita a un espacio y forma físicos. El Monstruo de Espagueti Volador, por contra, ocupa un espacio, incumpliendo los atributos generales de cualquier deidad tal y como la entiende el teísmo (y, afinando un poco más, el cristianismo).

Existen argumentos perfectamente razonables que apoyan la existencia de Dios. El argumento teleológico tomista, por ejemplo, infiere la existencia de Dios a partir del orden interno que observamos en las cosas. En base, por tanto, al orden del cosmos, es muy plausible que cualquier explicación sobre su origen deba involucrar a un ser inmaterial, ya que cualquier ser compuesto de materia exhibirá precisamente esa complejidad que tratamos de explicar. Todavía más, incluso el argumento central de Richard Dawkins a favor del ateísmo en su libro «Espejismo de Dios», que podemos resumir en la pregunta: «¿Quién diseñó al diseñador»?, se vuelve en contra de cualquier interpretación de Dios como un objeto físico, descartando inmediatamente al Monstruo de Espagueti Volador o a la tetera invisible.

Queda pues, desmontada la tercera parte del argumento.

Conclusión

En resumen, la creencia en Dios y la creencia en el pastafarismo o en la tetera de Russell no aguantan la más mínima comparación, ya que la primera cuenta con argumentos razonables que la apoyan y las otras dos… bueno, son divertidas como ocurrencias.

Ciertamente, que exista la idea generalizada en ciertos ámbitos de que la creencia en Dios no es sino como la creencia infundada en un monstruo de fantasía o en una tetera de porcelana invisible, muestra una enorme ignorancia. No sólo porque se desconozcan las obras de una enorme hueste de autores como Platón, Anselmo de Canterbury, Tomás de Aquino, Leibniz o Pascal, sino porque demuestra una enorme pereza intelectual y falta de curiosidad ante las preguntas más trascendentales de la historia de la humanidad (y de tu vida).

Parte de culpa en esto tenemos los propios creyentes cuando a veces damos la impresión de tener unas creencias arbitrarias y sin fundamento. Espero que con este post al menos hayamos despejado un poco esta idea y separado un poco el grano de la paja. Porque hay demasiado que rascar como para seguir tomando en serio a teteras invisibles o monstruos compuestos de espagueti. Al fin y al cabo, quizás moverse por la fe y tener un cerebro no sean incompatibles.

Si quieres saber más sobre el debate de la existencia de Dios, te dejo unos cuantos enlaces que te suscitarán, con toda seguridad, más preguntas.

Para saber más