Sobre esta película han corrido ríos de tinta desde su estreno. Dejando a un lado un par de licencias creativas de Nolan (no puedo olvidar la armadura espacial de Agamenón) y los peajes «woke» de rigor (Helena de Troya de raza negra o el ramalazo feminista de Penélope en una discusión con Telémaco, tampoco hay mucho más), la película está muy bien narrada, es agradable de ver y es bastante fiel a los acontecimientos principales narrados en la historia de Homero (me alegró ver la escena final con los pretendientes sin tapujos).
Para mí el párrafo anterior sería el resumen rápido. Yendo un poco más a lo profundo, da la sensación de que Nolan ha querido mostrar un Odiseo traumado por la guerra que tan solo trata de volver a su hogar tras todo lo vivido. Y, ampliando el enfoque, a unos griegos en el ocaso de su civilización (hola, pueblos del mar) que arruinaron su posición dominante en el mundo por entrar en guerra con Troya (¿se entiende ya el paralelismo buscado con el momento actual de EEUU?).
Podrían decirse muchas cosas sobre el presentismo que hace Nolan con su visión de Odiseo y de la Guerra de Troya, pero creo que son más relevantes otros dos temas capitales en la obra de Homero: la relación con la divinidad y el amor esponsal que guía a Odiseo.
Sobre el primer punto terminamos rápido: no hay apenas mención a los dioses o a su voluntad en toda la película. A pesar de su sabida amistad con Atenea, en la película Odiseo aparece casi como un rey descreído (y Atenea apenas habla en todo el metraje). A pesar de que en La Odisea original hay una búsqueda de racionalizar la conducta de los dioses que es completamente novedosa para la época, la pregunta por lo divino en Nolan no se desarrolla, queda en el aire, sin sustancia. Así, la venganza de Odiseo de los pretendientes no termina de entenderse. ¿Cómo un Odiseo traumatizado por los horrores de la guerra ejecuta una venganza tan cruda? ¿Es que no ha aprendido nada? Sin embargo, cuando leemos en Homero que es Atenea quien tiene que decirle a Odiseo que debe atacar a todos los pretendientes para restaurar el orden, premiar el bien y castigar el mal, comprendemos que no es un juicio obra de Odiseo sino de los dioses. Hasta ese punto los dioses son protagonistas. De todo ese sentido trascendente está falto la película.
Si pensáis que es mejor y más grato seguir devorando la fortuna de un solo varón sin gastar de lo propio, devoradla, mas yo he de clamar a los dioses eternos por si Zeus me concede el castigo de tales desmanes y algún día en mi propia mansión perecéis sin venganza»
Canto II, «La Odisea», Homero. Justo después de estas palabras de Telémaco, Zeus envía como presagio dos águilas que sobrevuelan el ágora.
El segundo punto es el que más me decepcionó de toda la película. No es que La Odisea de Nolan esté falta de agapé, es que también está falta de eros. Y eso es todavía más sorprendente en los tiempos que corren (¿o quizás no?). Por ejemplo, Nolan obvia que en el relato original Circe trata de seducir a Odiseo y este se queda un año con ella como su amante a condición de que libere a sus hombres y no le haga ningún daño (¡y Nolan nos la muestra siempre fea!). Aparte de eso, Nolan evita el eros al dejarnos un par de fotogramas neblinosos de las sirenas y nos muestra a Calipso como una cuidadora de náufragos a la que se le van de la mano las drogas, cuando Calipso debería ser una ninfa poseedora de una hermosura sobrehumana capaz de dejar sin hipo a Odiseo (ni siquiera se incide en la película en que Calipso es una diosa y le ofrece a Odiseo una inmortalidad que rechaza, con toda la importancia que esto tiene). Y si Nolan no nos muestra el eros en todo el viaje de Odiseo, ¿cómo nos va a mostrar el agapé en el reencuentro con Penélope? ¿Cómo va a mostrar la intimidad llena de eros propia del amor esponsal? La película ni siquiera lo sugiere y ahí, nuevamente, se queda coja.
En resumen, La Odisea de Nolan es muy útil para reflexionar sobre la naturaleza de la guerra, sus consecuencias en los que la libran, la centralidad de la familia o el deseo de retorno al hogar que tenemos todos los hombres (¿el cielo?). ¿Es fiel a todos los temas centrales de Homero? Tras lo dicho podemos decir sin problemas que no. ¿Es una buena película? Sí. ¿Es una oportunidad perdida? Para mí también.
Público recomendado: +13
