¡Ya he vuelto! Al final todo lo bueno se acaba. Han sido quince días estupendos en Galicia, en una casa rural a un paso de la costa, concretamente en un pueblecito llamado Rianxo (La Coruña, justo al lado de la frontera con Pontevedra). Un entorno verdaderamente genial en el que he disfrutado como un enano y en el que he podido descansar a gusto junto a mi familia y unos amigos.


Durante nuestras excursiones hemos explorado Finisterre, las islas Cíes o Santiago de Compostela, hemos remontado un río, fabricado fabulosas armas con cañas de bambú, devorado decenas de mejillones, chapoteado en tres o cuatro playas e incluso he tenido tiempo para correr un poquito, ver los Juegos Olímpicos y leer, entre otras muchas cosas. Vamos, unas vacaciones geniales. ¡Y sin internet!

Y qué mejor prueba de todo esto que unas fotitos. Si te interesan bien y si no también, ¡es mi blog y hago lo que quiero! Aunque si ya has leído hasta aquí…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Goodbye Rianxo!

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