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El año en que llegaste el Real Madrid tiró el título de Liga en febrero. Por lo menos ganamos la Copa del Rey al Osasuna tras vapulear al Barcelona en el Camp Nou en semifinales. En Champions hicimos historia en Anfield y conquistamos Stamford Bridge, pero en semis contra el City no hubo nada que hacer. A destacar también que España ganó la Copa Mundial Femenina de Fútbol con polémica extradeportiva incluida, Carlos Alcaraz noqueó a Djokovic en la final de Wimbledon y María Pérez y Álvaro Martín fueron dobletes de oro en marcha en los Mundiales de Atletismo.

El año en que llegaste, Pedro Sánchez logró formar Gobierno con los apoyos de Sumar, ERC, Junts, BNG, CC, PNV y Bildu, pactando, entre otras muchas cosas, una ley de amnistía de graves consecuencias. Por otro lado, la guerra entre Rusia y Ucrania continuó y se reabrió la guerra entre Israel y Hamás. Hubo también otros conflictos menos mediáticos como la disolución de Nagorno-Karabaj tras el ataque de Azerbaiyán (con más de 100.000 católicos desplazados de etnia armenia) o los más de 150 cristianos asesinados en Nigeria en Navidad. El ascenso al poder de Milei en Argentina, la ley de inteligencia artificial de la UE o el descubrimiento de moléculas orgánicas en Marte fueron otras noticias destacadas.

El año en que llegaste nació tu hermana C y fue el segundo mejor día de mi vida. Siempre pensé que la gente exageraba pero no es así. No deja de llamarme la atención que para parte de mi generación los dos días más felices de mi vida aguanten la comparación con una mascota o varios viajes a Sudamérica o Japón. Claro que no fue fácil, tuvimos que aprender a gestionar determinados materiales biológicos, a suministrar las dosis correctas de apiretal (episodio clínico incluido), a diseñar pócimas de frutas y ungüentos varios, y a reservar partidas de presupuesto para indumentarias especialmente absorbentes. Todo eso que tenemos ya avanzado para ti (por favor, trata de dormir ocho horas seguidas y si tienes insomnio vívelo en silencio).

El año en que llegaste vino mi equipo a Madrid a conocer a C, a ver globos gigantes y a comer pizza. También fuimos gratis al Parador de La Granja gracias a una serie de casualidades y vivimos una velada fantástica en su biblioteca del siglo ¿XVI? de hace mucho tiempo. Fue un año también movido a nivel profesional, pues cambié de departamento y algunas de mis funciones también cambiaron. Para el evento de Navidad tuve que organizar un hackathon navideño parecido al cluedo con Genial.ly y fue muy divertido.

El año en que apareciste falleció tu bisabuelo Pepe con 99 años, un día después de que conociera a tu hermana C, su tercera bisnieta. La muerte no es el final. Unas semanas después, bautizamos a tu hermana C la noche que es diferente a todas las otras noches y, unos minutos después del instante crucial, tu hermana decidió que también era un buen momento para evacuar sus desechos en el suelo de la iglesia. Menos mal que fue solo un segundo, casi nadie se enteró y teníamos la toalla muy a mano.

El año en que llegaste nos dimos un paseo en serio con Homero ante las puertas de Troya (en 2024 veremos si conseguimos volver a Ítaca). Fuimos también a la feria de una España que ya no existe, descubrimos que la ética no puede ser sino para valientes, intentamos recuperar la paternidad que nos robaron y conocimos un poco más al hombre que hacía milagros gracias a uno de los grandes teólogos del s.XX.

Mis libros leídos en 2023Goodreads

El año en que llegaste se casó uno de mis mejores amigos y se prometió otro (¡sorpresa!), se casaron varias hermanas de comunidad y nacieron (o están por nacer) varios de tus futuros amigos y/o pretendientes. A Burdeos no pudimos ir y tengo una espinita clavada. Fuimos, eso sí, a tierras leonesas a la boda de mi primo (que ahora que lo pienso también es el tuyo, ¿no?).

A Pontevedra fuimos en verano con la excusa de otra boda (élfica). Allí pasamos la noche más calurosa del año (no es broma). Un día te llevaremos a Combarro y a comer marisco a la isla de la Toja. Allí hay una iglesia hecha de vieiras que no te puedes perder. Que un mes más tarde de ir a Galicia tu madre y yo viéramos la serie de Fariña fue solo una coincidencia. Ese verano también estuvimos en Íllora con tus abuelos y tus tíos (fiesta de disfraces y visita a la Alhambra incluida), y en La Manga enseñándole a tu hermana C a navegar balsas de plástico y a beber agua con sal (creemos que le gusta).

El año en que llegaste dejamos la ribera del Manzanares para mudarnos a las periferias existenciales de la línea 10 y vivimos grandes aventuras por el camino. Nos colamos por primera vez en el garaje secreto, fuimos a nuestra primera reunión de padres (glup) y tu tía A y yo transportamos en la Kia una estantería de longitud extrema. A día de hoy ni siquiera hemos aprendido a proteger el palomero aunque tenemos teorías sobre las mercancías que se mueven en la plaza.

El año en que viniste se casaron tus tíos y les cantamos una versión mejorada (o eso creemos) de Manojito de claveles. Preparar la ceremonia fue un regalo y también acogimos a varios jedis que venían a la boda. Unas semanas antes, en la despedida de tu tío Sam, pegamos unos cuantos tiros, secuestramos a Queen Elizabeth y tuvo que dar un concierto en una ciudad castellana con mucho encanto. Su interpretación de The Beatles y los 2,20€ de taquilla aún se recuerdan con estupor en la urbe del Júcar y del Huécar.

El año en que llegaste todavía la humanidad no es capaz de configurar la realidad a través de su deseo por mucho que haya ideologías que lo promuevan y muchos se lo crean. Que eres no depende de la semana de desarrollo en la que te encuentres por muchas trampas al solitario que se hagan los legisladores. Tu ser no depende del deseo de nadie ni de nuestra economía doméstica ni de lo cansados que estemos al final del día. Que nadie te engañe: has llegado y eso es bueno.

Todo eso no quita que el año en que llegaste me pillaste desprevenido, igual que lo hizo tu hermana C. Sigo volviendo de vez en cuando a la columna de Gistau porque aunque lo expresó muy bien se sigue quedando corto. Yo también me quedo corto y es imposible no hacerlo. No consigo atrapar el tiempo y ser padre creo que tiene que ver con dejar de intentarlo. Todos mis propósitos, mis autoexigencias y mis ambiciones, sean honestas o no, sean más o menos conscientes, ya son causas terceras. La causa primera ya sabes cuál es. Y la causa segunda sois vosotras y eso es bueno.

No sé cómo vamos a hacer muchas cosas, no sé qué decisiones vamos a tomar. Supongo que en algún momento te darás cuenta de que mi traje azul destiñe y de que a menudo no sé encontrar las palabras que necesitas. El mundo parece cada vez más amenazante y el futuro es brumoso pero de alguna manera extraña también se me antoja esperanzador. Y tu hermana y tú creo que tenéis algo que ver. No olvides que el Anillo estaba destinado a acabar en las manos de Frodo. Y ese es un pensamiento alentador, ¿no crees?

Es hora de despertar. Voy a rezar. Voy a leer cada noche. Voy a regalarle bombones a tu madre (¿me guardas el secreto?). Voy a huir de los tiempos muertos de las pantallas. Voy a aprender cosas que nos sirvan para vivir en un mundo que se cae. Hoy no voy a preparar cerveza para los Reyes ni leche para los camellos porque este año he hecho un poco antes los deberes. De hoy no pasa que desatasque el desagüe del baño.

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