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Como todos los años por estas fechas, es probable que hayas escuchado en algún momento que la Navidad es en realidad una fiesta pagana y que se eligió el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo para contrarrestar la fiesta romana de Sol Invicto. ¿Pero esto es realmente así?

Como el tema es bastante extenso, al final de la entrada he dejado algo de bibliografía para que puedas profundizar más si así lo deseas, querido lector. Para esta entrada, por tanto, voy a seguir un esquema en el que presentaré las fuentes principales a favor de esta afirmación y, a continuación, una refutación para cada una de ellas. Intentaré ser todo lo breve que pueda para que todo el que quiera profundizar pueda hacerlo con los enlaces, vídeos y bibliografía que incluiré al final.

Introducción

Aunque pueda sorprender a más de uno, el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no aparece en la Biblia. Y si luego profundizamos y descubrimos que hubo una fiesta pagana por las mismas fechas (las Saturnalias se celebraban el 17 de diciembre desde al menos el año 497 a.C. y la fiesta en honor al Sol Invictus se ha creído que el mismo día 25, aunque más abajo veremos si eso es así o no), la sorpresa puede ser aún mayor. ¿Acaso los cristianos tomaron una celebración pagana para darle un nuevo significado y ese es el origen de la Navidad?

Los primeros ataques generalizados a la fecha del 25 de diciembre vienen de teólogos calvinistas y puritanos durante la época de la Reforma (Scaliger, Beroaldus, etc) [1]. La formulación moderna (que aún se mantiene hoy) la dio el filólogo alemán Hermann Usener (siglo XIX) [2].

Argumento a favor del origen pagano de la Navidad

La fiesta del Sol Invicto fue instituida el 25 de diciembre por Aureliano (274 d.C.) y los cristianos después «robarían» esta fecha y la dedicarían al nacimiento de Cristo.

El filólogo Usener [2] utiliza tres evidencias para defender este argumento:

  1. La referencia más antigua que defiende explícitamente esta idea es una glosa del estudioso Bar Salibi (s. XII), un escritor y obispo siríaco ortodoxo. Esta fuente pretende defender que el nacimiento de Cristo se produjo un 6 de enero, desacreditando la celebración de la Navidad el día 25 de diciembre.
  2. Existe una homilía anónima de (en principio) el s. IV en la que se establecen paralelismos entre Cristo (que sería concebido en el equinoccio de primavera y nacido en el solsticio de invierno) y Juan el Bautista (que sería concebido en el equinoccio de septiembre y nacido en el solsticio de verano). En un apunte, el autor dice que si alguien protestara diciendo que el 25 de diciembre es llamado por los paganos el día del nacimiento del sol, se les ha de responder diciendo que Cristo es el verdadero sol. Por tanto, la intención del autor es ocultar el verdadero origen de la Navidad.
  3. Hay fuentes como el Calendario de Filócalo (354) o Cronógrafo, un códice-calendario que, entre otras cosas, señala las fiestas celebradas en Roma a lo largo de aquel año, que afirman que en Roma se celebraba una fiesta al Sol Invicto el día 25 de diciembre que habría sido instituida por el emperador Aureliano en el año 274. Dicha referencia a la festividad sería como sigue:

    N(atalis) Invicti C(ircenses) M(issus) XXX.
    Nacimiento del Invicto. Juegos ordenados. 30 carros.


Calendario de Filócalo (354). Referencia al Nacimiento del Invicto.

Añadiendo a las evidencias anteriores que:

  1. El mismo Calendario de Filócalo referencia al Depositio Martyrum (336), un listado de mártires cristianos. Por lo que la primera mención explícita a la celebración en la fe cristiana del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre es del año 336. En el Calendario de Filócalo aparece también mencionado el 25 de diciembre:

    «VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae»
    «Octavo día antes de las Calendas de Enero (25 diciembre). Nacimiento de Cristo en Belén de Judea.»

De lo anterior se sigue que:

  • La fiesta del Sol invicto es anterior a la Navidad cristiana celebrada el 25 de diciembre. Así, los cristianos eligieron el 25 de diciembre el mismo día que el del Sol Invicto, probablemente para ganar adeptos entre los paganos al identificar de forma intencionada a Jesucristo con el dios Sol.

Contraargumento y refutación

Establecido el argumento vamos a tratar de refutar cada una de las evidencias, una por una.

A la glosa de Bar Salibi

Es una fuente poco fiable, además de muy tardía (s.XII), ya que sólo busca desacreditar la fecha del 25 de diciembre para defender la del 6 de enero (como aún se celebra en la Iglesia armenia). Es claro que desde un punto de vista cristiano ortodoxo, no hay mayor desprestigio para la fecha del 25 de diciembre que afirmar que en Occidente los católicos celebran realmente ese día una fiesta pagana.

A la homilía anónima

De acuerdo al experto en cultos solares romanos Steven Hijmans [4], se le ha dado una importancia desmedida a esa pequeña afirmación de la homilía, como si el autor, después de estar defendiendo su postura durante páginas y páginas, sin querer reveló su verdadera intención. La evidencia es, por tanto, bastante débil.

Al Calendario de Filócalo

La mención al epíteto «invictus» en la inscripción no es exclusiva ni mucho menos del dios Sol [4], lo que podría explicar por qué el 25 de diciembre como fiesta en honor a Sol sólo se menciona en esta fuente. En este sentido, E. Hijmans también destaca que no puede probarse que la fiesta fuera establecida por Aureliano en 274 [3], a pesar de que sí sabemos que instituyó un colegio de pontífices dedicados a su culto que se añadieron a los que ya existían hasta el momento.

De hecho, la fiesta en honor a Sol se celebraba tradicionalmente en agosto (8/9 o 28) y el 11 de diciembre (vale la pena destacar que ninguna de estas fechas está conectadas con una fecha astronómica específica como algún solsticio o equinoccio).

En el Calendario de Filócalo sí que hay evidencia directa de unos ludi solis (juegos del sol) los días 19 a 22 de octubre. Estos parecen ser los juegos anuales a los que se refiere Juliano el Apóstata (331-363) en un himno a Helios de mediados del siglo IV d.C. En dicho himno, el emperador anima a participar en los juegos anuales dedicados a Sol y menciona otros juegos (relativamente nuevos) también dedicados a Sol, que se celebran cada cuatro años. Por tanto, no parece que Juliano haga referencia a una fiesta en honor a Sol celebrada el 25 de diciembre, sino más bien a los juegos celebrados del 19-22 de octubre.

En resumen, tenemos que 1) las fiestas más tradicionales romanas en honor a Sol no se celebraban el 25 de diciembre ni en ninguna fecha cercana al solsticio de invierno y 2) no hay evidencia de que las 30 carreras de carros del 25 de diciembre se celebraran ese día ni que fueran instituidas por Aureliano. Y para complicar todavía más el asunto, del Cronógrafo como fuente sólo se dispone en copias relativamente tardías (del s.IX en adelante), lo que extiende «una sombra de sospecha en sus entradas sobre la Navidad» [4]. ¿Tal vez una adición posterior?

El Cronógrafo de 354 o Calendario de Filócalo. Parte 1: portada y dedicatoria. Die Calenderbilder, Berlin (1888) figure 3.

Sobre la primera mención a la celebración de la Navidad

Si bien es cierto que la primera referencia explícita es del año 336, se sabe que esta fecha se conmemoraba con anterioridad, ya que los donatistas ya la celebraban desde hacía tiempo [5] (esta herejía emergió durante la persecución de Diocleciano del año 312).

Por otro lado, existen referencias al cálculo de la fecha del 25 de diciembre en autores del s.III, el primero de los cuales fue Hipólito de Roma, quien escribió en el año 204 lo siguiente:

“La primera venida de nuestro Señor, la que tuvo lugar en la carne, según la cual Él nació en Belén, tuvo lugar ocho días antes de las calendas de Enero (1 de Enero), el miércoles, el año 42 del reino de Augusto”

(Commentario su Daniele IV, 23, 3)
Hipólito de Roma. Comentario a Daniel. Año 204

Sobre esta cita de Hipólito, comentó Benedicto XVI en una audiencia de 2009:

» … El primero que afirmó con claridad que Jesús nació el 25 de diciembre fue Hipólito de Roma, en su comentario al libro del profeta Daniel, escrito alrededor del año 204. Algún exegeta observa, además, que ese día se celebraba la fiesta de la Dedicación del Templo de Jerusalén, instituida por Judas Macabeo en el 164 antes de Cristo. La coincidencia de fechas significaría entonces que con Jesús, aparecido como luz de Dios en la noche, se realiza verdaderamente la consagración del templo, el Adviento de Dios a esta tierra… «

Benedicto XVI
Audiencia General del Miércoles 23 de diciembre de 2009

Por tanto, tenemos que el cálculo de la fecha de la Navidad es, al menos, de finales del s.II y principios del s.III y el primer vestigio de su celebración en la fe cristiana sería del año 336, ya en tiempos de Constantino cuando el cristianismo fue permitido.

Una vez refutadas las tres principales «evidencias» de Usener y contextualizada la fecha más antigua de la celebración de la Navidad, podemos decir junto con Hijmans que no hay en absoluto evidencia firme de que la fiesta de Sol Invicto el 25 de diciembre anteceda a la fiesta de la Navidad.

Pero si no lo hicieron para contrarrestar una fiesta pagana, ¿por qué eligieron el 25 de diciembre?

La cuestión sobre la fecha de la Navidad se enmarca dentro de un contexto en el que estaba en juego la afirmación de la naturaleza humana y divina de Cristo frente a diversas herejías como el docetismo, que negaba la humanidad de Jesús, o el arrianismo, que postulaba que Jesús era solamente humano. Encontrar y establecer una fecha para el nacimiento de Jesús era, por tanto, también una manera de contrarrestar todas las herejías que negaban la naturaleza humana de Cristo.

La edad integral

En este contexto histórico, los primeros cronógrafos cristianos trataron de datar con exactitud cada uno de los sucesos de la vida de Jesús. Por la diversidad de calendarios judíos, romanos y griegos, se llegó a la conclusión de que Cristo había tenido que morir un 25 de marzo o un 6 de abril, por lo que uno de esos días debía conmemorarse su muerte… y también su nacimiento. Sí, existía entre los primeros cristianos la creencia venida del judaísmo de que los grandes profetas judíos habían muerto en la misma fecha en la que habían nacido o habían sido concebidos (la llamada «edad integral«).

Por lo tanto, o 25 de marzo o 6 de Abril que, sumando 9 meses, hacen 25 de diciembre o 6 de enero (la Epifanía). La Navidad celebrada el 25 de diciembre es una fiesta de origen cristiano occidental, introducida en Constantinopla en el año 379 o 380. De ahí se fue expandiendo por todo el Oriente cristiano. Los armenios, solos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron, y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.

El Sol de Justicia

Por otro lado, la elección del 25 de diciembre también respondió al simbolismo que encerraba la fecha del solsticio de invierno, momento en el que Cristo, verdadero Sol de Justicia (Malaquías 4, 2), nacía para iluminar al mundo:

Comienzan a menguar las noches y a crecer los días en el día preciso del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.

San Agustín de Hipona (354-430), sermón 190

Un ejemplo paradigmático de esta identificación de Jesucristo con el Sol es la representación de Cristo montado en un carro solar y con una corona de rayos de sol en la cabeza, como en el siguiente mosaico:

cristo-sol-invictus
Jesús Cristo representado como el Sol Invictus, el «Sol Espiritual», el «Logos Solar». Mosaico en el «Mausoleo M», Necrópolis vaticana, Roma. Finales del siglo III o principios del siglo IV, d. JC.

Conclusión

La primera mención explícita a la celebración cristiana de la Navidad es del año 336, si bien disponemos de fuentes que discuten el cálculo de la fecha del nacimiento de Jesús desde el siglo II. Las fiestas tradicionales romanas en honor a Sol no se celebraban el 25 de diciembre y tampoco hay ninguna fuente antigua que confirme que Aureliano en el año 274 consagrase la fiesta de Sol Invictus el 25 de diciembre. Por lo tanto, no existe evidencia de que los cristianos aprovecharan una fiesta en honor a Sol para establecer la Navidad el 25 de diciembre.

La hipótesis más plausible es que el 25 de diciembre se estableciera en base a la «edad integral» de Cristo, una tradición judía que fijaba, para los profetas, su fecha de fallecimiento y su concepción en el mismo día. Como creían que Jesús había muerto un 25 de marzo, calcularon nueve meses después y fijaron el 25 de diciembre.

Además de todo esto, la elección del 25 de diciembre también respondió al simbolismo que encerraba la fecha del solsticio de invierno, momento en el que Cristo, verdadero Sol de Justicia, nacía para iluminar al mundo.

El establecimiento de la fiesta se habría producido en tiempos de Constantino (306-337), cuando el cristianismo ya estaba permitido en el Imperio romano. La fijación de la fecha permitió también combatir herejías que negaban la naturaleza humana de Cristo, como el docetismo.

Referencias

  1. Nothaft, Carl Philipp Emanuel. «From Sukkot to Saturnalia: The Attack on Christmas in Sixteenth-Century Chronological Scholarship.» Journal of the History of Ideas 72, no. 4 (2011): 503-522. doi:10.1353/jhi.2011.0028.
  2. Usener, H. «Sol Invictus.» ThM 60 (1905): 465-491.
  3. Hijmans, Steven. «Sol Invictus, the Winter Solstice, and the Origins of Christmas.» Journal of the Classical Association of Canada, XLVII – Series III, Vol.3, no. 3 (2003): 377-398. Link.
  4. Nothaft, Carl Philipp Emanuel.» The Origins of the Christmas Date: Some Recent Trends in Historical Research». Church History, 81 (2012), pp 903-911 doi:10.1017/S0009640712001941.
  5. McGowan, Andrew. «How December 25 Became Christmas.» Bible Review, December 2002. Link.

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